Essaouira es como la prima costera y relajada de la atrevida y bulliciosa Marrakech, pero con todo el encanto de lo antiguo. Tendrá tiempo de sobra para pasear por el interior de los muros encalados de la medina de este casco antiguo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que rebosa de zocos centenarios y estilo artístico. Como explica Youssef, un guía local experto, "la influencia francesa hace que, a diferencia de muchas medinas laberínticas, ésta tenga un trazado cuadriculado, lo que facilita orientarse entre los puestos artísticos, los zocos de especias y los cafés".
Empezaremos el día recogiéndole temprano en su hotel de Agadir y haremos un par de paradas para tomar fotos y cafés por el camino. La última parada será en la Cooperativa de Argán, donde le explicarán cómo se elaboran los productos de belleza de lujo con el aceite de argán de producción local. Además, degustará algunas exquisiteces como aceite de oliva, miel y té a la menta. A continuación, el plato fuerte: una visita guiada por Essaouira.
Esta ciudad ha sido centro de escritores, músicos y artistas desde los años sesenta, por lo que no es de extrañar que esté repleta de galerías y talleres escondidos, que podrá visitar mientras recorre el puerto, el mercado y el barrio de las joyas. Dentro de la medina, le espera una mesa en un restaurante con la pesca más fresca del día para degustar, antes de disponer de tiempo libre para recorrer los mercados. Youseff nos da su mejor consejo: "En el zoco de las especias, busque los puestos que venden ras el hanout (una mezcla de especias marroquí) y pida la "mezcla local" en lugar de los botes para turistas; a menudo la mezclarán fresca para usted y podrá aprender sobre cada ingrediente". Después de regatear amistosamente con los lugareños, puede que incluso tenga tiempo para dar un paseo por la playa antes de volver a coger el autobús.